FILOSOFÍA COMO SABER CRÍTICO
A lo largo de los años se ha demostrado a través de la historia y de los acontecimientos del día a día, que el ser humano, lejos de ser una especie conformista, que simplemente asume ideas, criterios y pensamientos que ya otros han formulado, es un ser que se cuestiona y cuestiona todo cuanto le rodea.
Es de tal modo que el filósofo vive buscando respuestas, a todo aquello que le rodea o le afecta a la sociedad o así mismo, y no se conforma con la respuestas ya planteadas, sino que plantea preguntas que cuestionan en cierta forma, el sistema y todo lo convencional establecido hasta el momento. Pero, ¿Por qué no solo conformarse con lo ya señalado, con lo que ya está claro y con lo que ya se ha descubierto? Es tal vez obvio, pues al parecer es una conducta propia del ser humano, esa especie de inconformidad que lo hace estar inquieto consigo mismo y con su alrededor. Pero, cuál es la diferencia entre aquél que meramente se auto plantea sus interrogantes, y aquél que olvidándose de todo (el filósofo) se hace el mismo cuestionamiento para encontrar una respuesta tal vez más certera.
Me parece que la diferencia radica en que el filósofo no simplemente responde a un instinto propio o innato del ser humano, sino que va más allá, trasciende a sus propios cuestionamientos, a sus propias preguntas y al esquema que se tenga o que tenga él mismo sobre lo establecido, lo común o lo normal. Aunque es evidente que muchos de los análisis que se realizan en la filosofía o que se realiza el filósofo, mantienen una cierta conexión con la sociedad y la época en la que esos análisis se han realizado. También es aún mucho más claro el hecho de que muchos de los problemas filosóficos poseen un carácter general que sobrepasa el marco histórico y social en el que han surgido. Esto es lo que explica, para mí, en cierto modo, la diferencia radical entre el filósofo y el individuo común. El primero cuestiona todo y se conforma con una respuesta, mientras que el segundo (el filósofo) cuestiona, responde y “critica” todo cuanto descubre.
El filósofo llega a mirarlo todo con ojo más crítico, concienzudo y objetivo, planteando y replanteando problemas aún más relevantes que los de la ciencia misma, como es la pregunta por el ser, el sentido del cambio, el concepto de sujeto, la estructura de la trascendencia o el alcance del conocimiento. Yéndose siempre aún más lejos, adquiriendo conocimientos, estudios y experiencias, no para ahogarse en ellas misma, sino para replantearlo todo, reestructurarlo todo y criticarlo todo.
Me parece bastante claro, que a diferencia de los tantos saberes científicos existentes, la filosofía no sólo se preocupe por “descubrir” o descubrirse así misma, sino que después de estar consciente de lo que sabe y de lo que le falta por saber, se autocritica a ella misma, sus creencias, sus orígenes y las consecuencias de sus descubrimientos, criticando en consecuencia, todo cuanto le rodea o se le asoma. Es por tal razón, que podríamos decir, que la filosofía, no es una pila de conocimientos adquiridos, sino todo lo contrario, una gama de saberes discernidos destinados a criticar todo cuanto atañe al ser humano, y a ella misma.
LIMITACIONES DE LOS MODELOS CIENTÍFICOS
Es muy común en nuestro tiempo el creer o considerar, ya que estamos en un mundo altamente tecnificado, donde obviamente, la razón y la ciencia han prevalecido a cualquier otro juicio a considerar, que es la ciencia y todo lo demostrable, quienes rigen, administran y delimitan nuestro mundo, diciéndonos a todos y cada uno que es lo real y que no lo es, o dicho de otra forma, que es falso y que es verdadero.
Es prudente entender que la imagen del mundo que nos da la ciencia ni es única para todo lo real y mucho menos, definitiva. Esto quiere decir en pocas palabras que no existe una visión única de la realidad ya que la ciencia en sí lo que busca es dar respuesta parciales a tantas teorías tratan en diferentes aspectos la realidad.
Creo que lo más importante a la hora de preguntarnos qué es real y qué no lo es, no es la respuesta en sí, sino, quien da esa respuesta y por qué la da. Me parece que deberíamos de cuestionarnos y descubrir si realmente todo lo que creemos real, es verdaderamente cierto para nosotros mismos, o si es simplemente una respuesta que hemos recibido a través del tiempo y del espacio, donde hemos permitido que sean otros quienes delimiten nuestra concepción de lo real, y no uno mismo.
lunes, 26 de noviembre de 2007
FILOSOFÍA COMO SABER CRÍTICO
LA CIENCIA Y LA BÚSQUEDA DE LA VERDAD
LA CIENCIA Y LA BÚSQUEDA DE LA VERDAD
El hombre a través de los años, como animal pensante sobre la tierra, capaz de ver las cosas más allá de lo que sus sentidos le indican, ha buscado una fuente donde responder sus cuestiones más inmediatas, una guía, una luz en su camino, la verdad, o lo que bien podría llamarse, su verdad. Pero, ¿qué es la verdad? Es la certeza constante sin vacilo, según algunos, de aquello que creemos, fundamentado en principios lógicos, ya sean éstos, verdaderos o no,
Más de una son las fuentes donde el hombre recurre para buscar, su verdad. Una de las más usadas y natural del hombre, es la intuición, es como una llamarada de luz interior, verdadera o falsa, cuyo origen no puede identificarse plenamente. También está la autoridad, que resulta como un pilarte donde a veces tendemos a confiar ciegamente, pues cuando un individuo prominente en un área del saber, tiende a tener razón en más de una de sus hipótesis, nos hacemos de la vista gorda y atribuimos como verdadero sus otros planteamientos, esto no es siempre bueno de confiar. Otra fuente de verdad es la tradición, es propiamente, la sabiduría acumulada a través de los años, si tal conducta dió resultado hace años, ¿por qué romperla?, es mejor seguirla, aunque esto lleve a no cuestionar sus orígenes. Citamos también el sentido común, que es el denominador lógico, a primera vista, de las cosas que no entendemos. Muchas afirmaciones del sentido común, por no decir todas, son interpretaciones basadas en el prejuicio y en una visión equivocada de los hechos.
En los últimos dos o tres siglos, la humanidad, ha buscado una fuente de verdad, nueva y diferente a siglos anteriores, sus resultados son fieles y creíbles, por la técnica implementada para encontrar su respuesta. Nos referimos como tal a la ciencia, su fuente para llegar a la verdad es el método científico, y la técnica básica de éste método es la observación, pues no se queda en los detalles de las cosas, sino que mira su estructura en sí, sólo lo que es medible, palpable, comparable, etc. También está la experimentación, donde, sólo aquellas cosas que pueden ser probadas mediante sistematización y estudio profundo son llamadas como verdaderas.
Son muchas las características del conocimiento científico, pero en este caso sólo mencionaremos aquellas que creemos más relevantes. La evidencia verificable, como dijimos anteriormente, sólo lo observable puede ser probado científicamente. La neutralidad ética, no busca en sus verdades, apoyar grupos étnicos o religiosos, por así decirlo, sino que es básicamente neutral, sólo busca la verdad. La precisión, no cae en redundancias, sino que va directo al grano, dice lo que debe llegando a la conclusión de sus teorías. La sistematización, siempre ha de trazar un plan organizado que le permita reunir los hechos en torno a él. Registro de datos, no se confía ciegamente en la memoria del hombre, sino, que describe, escribe y detalla todo cuanto experimenta, etc.
Después de mucho estudio y observación, el científico, buscador de la verdad, a través de la ciencia, formula su hipótesis, llegando así a la respuesta del estudio que estaba realizando.
Se ha discutido a lo largo de los años, si el estudio de las sociedades y el ser humano como individuo perteneciente a una sociedad, se podría catalogar como ciencia. Nos es útil aclarar que en tanto la ciencia es un conjunto de conocimientos organizados y verificados, obtenidos a través de la investigación científica, entonces La Sociología es ciencia por cuanto estudia la relación del hombre consigo mismo, su historia, sus hechos más trascendentales, así como su pasado, para mejorar su futuro.
En conclusión, la verdad, constancia muchas veces ciega de aquello que creemos, es, y será siempre, verdad auténtica en cuanto el hombre la busque sin parcialidad, con principios básicos y sistemáticos que le lleven siempre a una conclusión, después de haber experimentado. Es ésta la verdad de la ciencia, que dará respuesta a lo palpable, en consecuencia, no a lo que trasciende, pero en todo caso seguirá siendo, la verdad.
Instituto Filosófico Pedro Francisco Bonó
Introducción a las Ciencias Sociales
Profesor:
Max Michell
Luis Manuel Durán Cornelio
21 de Septiembre del 2004